04 octubre 2011

El tiro de gracia

Sinceramente no me esperaba lo que me dijiste, acerca de que estabas saliendo con alguien más; sé que no me quisiste, pero tenía la idea de que sabías lo que sentía por tí y que me dolería una noticia así. El hecho de saberlo en ese momento, junto a tantas personas, en un lugar donde no iba a poder reaccionar como hubiera mi corazón querido; tal vez llorar a gusto o reclamarte algo; no pude hacerlo, no pude desahogarme.

También me hirió que se lo contaras a todos, esa alegría que sentías era una noticia que me estaba lastimando y me hacía sentir humillado. Por fin entendí que no fui nada importante en tu vida, aunque me digas lo contrario, él si fué capaz de despertar ese sentimiento tan fuerte en tí como para que se lo contaras a tu ex pareja y a todos nuestros amigos, no podías ocultar tu alegría.

Más tarde me dí cuenta que también sufrías por amor, que te dolía que tu relación terminara y te sentías mal, al igual que yo, pero tu sufrías por alguien más. Aunque quería respuestas honestas temía que me contestaras, pero me lo diste a entender, jamás tendrías algo serio conmigo y eso acabó de matarme. Es obvio, no puedo ser tu amigo, me lastimaría profundamente saber que sufres por alguien que no soy yo, y me encantaría ayudarte; soy tan estúpido que te sigo queriendo, no puedo odiarte.

A veces he pensado que eres un capricho, pero un capricho que duele mucho; me ha dolido como nunca antes. No sé si lo merezcas o no, lo único que sé es que tardaré mucho tiempo en superar este dolor, en no pensar en tí y en querer a alguien más. Jesús, quiero lo mejor para tí, y aunque me duela que no sea conmigo, deseo tu felicidad; nunca me mentiste, yo solo me ilusioné. Aunque la gente me diga que no eres bueno, sé que lo eres y que solo deseas amar intensamente, ojalá un día me busques, y espero poder inspirar en tí ese amor tan sincero que tu despertaste en mi corazón.