13 noviembre 2007

Noche en ruinas

Este fin de semana sería para mí una noche de juerga nuevamente, amigos, alcohol, tú, la noche, música y baile. Todo parecía pintar excelente, hasta que... recibo esos mensajes de mi pasado. Como si de pronto el destino me recordara que no soy lo que pretendo ser ahora contigo.

De pronto sentí esa sensación extraña que da el placer de recibir una propuesta indecorosa, al leer el siguiente mensaje de texto en mi celular: "te interesaría un trío?". No voy a negar que fuí tentado, después de todo siempre he aceptado que mi debilidad son los hombres, pero sobre todo, las relaciones y situaciones que son prohibidas, eso me excita de sobremanera y aveces me odio por eso. Pero qué puedo hacer contra eso, si alguien puede entenderme y estar en mi situación sabe que puedes suprimirlo por un tiempo, pero tarde o temprano, de la nada sale una situación que te hace recordar que eres débil, y que así morirás. Por ahora que estoy contigo, y que te conozco, supe que si cedía ante tal situación, de una u otra manera te enterarías, soy tan estúpido que me delato solo, a eso hay que agregarle que (aunque suene fantasioso) tú tienes un poder que no es normal para enterarte de cosas que sucedieron cuando no estabas. Fueron varias cosas las que me hicieron ignorar esa "invitación".

Pero oh sorpresa!. No fué suficiente. Resulta que el estúpido de mí no borró el mensaje y, claro está, lo viste, a lo que siguió reclamo, pelea, mal genio y arruine de la noche que prometía ser divertida. Ya ibamos hacia nuestra reunión, claro con una "jeta" que no nos aguantabamos. Por un momento quise mandar todo "a la fregada" y no asistir con mis amigos. Pero entre plática y plática me tranquilicé, lo platicamos y me dijiste que querías ir, y pues, accedí nuevamente.

Sucesos mas, sucesos menos, una amiga canceló, por consiguiente su hermana también y mi otra amiga que no llegaba. Estabamos los dos con cara de aburridos en un lugar que no nos atendían, y el cuál no me gustaba para nada. Te comenté que iríamos al "Papi Chulo", ese lugar donde hay chicos con cuerpos atléticos que bailan para chic@s sobre algo parecido a un tubo. Sé que no te gusta, me lo reiteraste en ese momento. Por supuesto mi paciencia llegó a su límite, sabía que no debíamos ir así, sin ganas y con plena discusión reciente, y lo peor de todo!, por algo que no hice.

Extrañé aquéllos días, cuando "Dan" no me reclamaba nada, esa libertad que me daba y me encantaba. Quizá por eso lo quise tanto, nunca me sofocó como en ocasiones lo haces tú, no tenía que andar conmigo para arriba y para abajo. Te odié por un momento (un poco más), quería decirte tantas cosas de las que estaba completamente seguro que horas después me arrepentiría. Siempre me sucede lo mismo y no creo ser el único. Cuando uno está enojado quiere sacar todo lo malo, reclamar con rabia y es lo peor que se puede hacer. Me controlé y todo mejoró, como tiene que ser.

A final de cuentas no salimos, al siguiente día nos fuimos a trabajar como todos los domingos y asunto arreglado. Fué uno de tantos pleitos que hemos tenido, de hecho no tiene ni la cuarta parte de gravedad que otros. Por la única razón que lo sentí es porque cancelé una reunión con mis amigos de toda la vida, esto porque Jessy me llamó, y sabía que había quedado con ella de llevarla a ver "pelados", pero al último no fuí a ningún lado y de paso terminé de pleito contigo gran parte de la noche. Solo porque es una gran amiga le perdono que me quedara mal, porque ya le conozco.

Parece que aquél viejo galán se cansó de mensajearme, por una parte me tranquiliza, así no tendré problemas contigo bebé. Pero por otro lado, nunca sabe uno cuando va a necesitar un arrumaco de otro nidito, aunque sea por una noche. Después de todo, lo "ojo alegre" parece que nunca se me quitará.